Dejalos ser niños

Hola a todos!

Ya sé que no he escrito desde hace mucho tiempo. Sin embargo, estoy aquí ahora, no os preocupéis!

Siendo un profesor, es sólo correcto que yo tomo interés real en el ámbito (ríe). Por lo tanto, esta semana os voy a sorprender sobre el mundo extraño del sistema escolar chino. Al principio, pensaba que enviar los niños a una escuela de inglés para clases adicionales era un triunfo de iniciativa, un primer paso positivo para asegurar de que sus niños recibiría un impulso importante en el mundo cada vez más enfocado en el idioma inglés. Puede que si. O podría ser que la gente aquí está conducido por razones económicas, y las clases adicionales ponen en marcha un los primeros pasos hacia una buena educación y, de ahí, un empleo bien remunerado. Tel vez se lleva a cabo un proceso meticulosamente calculado desde el principio. A ver….

Sólo con 3 años, entran en la sala a la escuela como sí fueren ganado para participar en una de mis clases demostrativas para estudiantes perspectivos a las 9 de la mañana. El sábado. Para los que se pide si eso no sería un poquito tan joven, examinamos la evidencia. Saben apenas su lengua materna, es más difícil para ellos andar sin caerse en el suelo, que para mi solucionar ecuaciones cuadráticas, y generalmente les mola más saltar en el aire que aprender un idioma extranjero. Por mi parte, me acuerdo con el último punto… A QUIEN no le gusta saltar? Por otro lado, es magnífico que un niño tiene la capacidad comunicar, igual si es sólo un nivel muy básico, en la segunda lengua cuando ya no han empezado a dominar la suya.
Sin embargo, tipifica precisamente los actitudes con respecto a la educación en China, un arduo camino que consumirá cada una de las fibras de su ser hasta la universidad, y más allá. ‘Hasta el infinito y más allá sería una buena manera de resumir perfectamente los deberes durante la adolescencia, pero ya veremos eso luego…

Efectivamente, los actitudes con respecto a la educación son ‘tanto como sea posible, lo más pronto posible’.

Pasamos ahora a los niños de 6-9 años, y a primera vista, vemos todos los rasgos de una multitud de vidas llenadas de risas, de esperanza y de oportunidades, el mundo a los pies (algo de cliché, eso si, ¿me disculpéis?). Sus capacidades lingüísticas, incluso a esta temprana edad, eclipsa completamente la gran mayoría de jóvenes españoles (es un comentario, no un juicio) y algunos tiene una comanda del idioma que me inspira cada día. Si mi chino era aún 10%, sería un hombre muy contento.
De hecho, hacen cosas más maravillosas, menos explicables que uno podría imaginar. Por ejemplo, a uno de mis estudiantes (Frank) le gusta sentarse en mis pies después de haber terminado la tarea, como un pingüino-ser humano combinación surrealista. Creo que me lo hace para decirme que ya lo ha terminado, y todos comunicamos de maneras diferentes, entonces ¿quien soy yo de juzgarle? Otra clase mía, y a propósito mi favorita, les cuesta en cuanta la pronunciación de mi nombre. Simón se hace Salmon, seguido de repente por Simon Fish (salmón el pez). Mientras de que se parece una clase contenta como cualquiera, cuando nos despertamos de este sueño surrealista, notamos algo más siniestro. Se nota de maneras distintas, y los ejemplos ilustran perfectamente lo que quiero decir, pero es un brusco despertar.

Echar un vistazo al reloj para relativizar- el grupo ‘Salmon Fish’ tiene clase conmigo para 2 horas, seguidas por una hora más con su profesor local chino, a las 9 por la mañana el domingo. Añadimos el hecho de que a menudo unos de ellos llegan tarde por hacer una clase antes- será una clase de matemáticas suplementaria o una clase de piano- y ya se demuestra la intensidad de sus fines de semana. El peor de mis preocupaciones a la misma edad era sí llegaría a encontrar dos guantes para poder jugar al fútbol el siguiente día. Y si preguntaría mis padres, te dirían que eso era algo que podría salir canas. La cruel realidad es que unos de ‘mis’ niños tienen el pelo gris- por razones que entenderán, no puedo hacer fotos.

Otra perversidad del sistema escolar es que esta mentalidad está profundamente arraigado, que vienen a nuestra escuela para relajarse. Naturalmente, no es elección suya, pero me han dicho “me gusta (esta escuela), aquí ellos jugamos juegos” decidí de ignorar la falta gramática para considerar el comentario… Cuando todos los juegos terminen, vuelven a casa para terminar los deberes. Me siento mal darles deberes, sin embargo cuando no lo hago, los padres se quejen.
Abordaré el asunto de planificación la próxima vez porque se hace más evidente con los adolescentes, pero es justo decir que el futuro empieza ahora.

En efecto, yo debería haberlo sabido, gracias a los ejemplos que os he dado al principio. Alejarse de esta situación tan surrealista y se nota que no todo marcha bien.
Primero, mi clase ha mutado el nombre aparentemente inocente ‘Salmon Fish’ en favor Stupid Fish ‘el Pez Estúpido’, la razón por eso no llego a entender. Segundo- y lo más siniestro de todo- del niño simpático de mi clase de nivel inicial. La semana pasada Frank se puso en mis pies como siempre, nada de anormal. Pero unos segundos luego, me miró con la sonrisa del Garfield. Me di cuenta de que acabó de tirarse un pedo sobre mis pies.
Si ya yo no había visto las señales, es culpa mía. La lección que aprendí ese día? Las cosas no son siempre lo que parecen.

La próxima semana, examinaremos el efecto de educación sobre la vida de los adolescentes chinos. Valdrá la pena leerlo, ¿no?

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